11 agosto 2017

Efigie

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Un instante diluyéndose, como las prosas compuestas por adverbios de tiempo; como el olor de tu cuerpo sobre las sábanas del mes pasado, como los sueños atacados por la vigilia. 
Ese desgarro que experimento, cuando en las mañanas el espejo no me devuelve mi cara, sino esa cavidad deshabitada que son mis huesos, mi propia piel desconocida, huérfana de símbolos y revelaciones. 
Reconstruir una identidad fragmentada por la angustia del instante, reconocer en esos ojos lo que hay de mí en mi, y habitar esa representación, hasta que llegue la noche.