24 febrero 2008

Sellos postales._

Ella estaba por cumplir 14 años, él tenía 16.
Se conocieron a través del fotolog de una amiga en común, que irónicamente ninguno de los dos conocía en persona. A ella le gustaban sus chistes recurrentes sobre temas de importancia menor, él no tenía idea de su existencia hasta ese momento.
Ella decidió que quería hacerse amiga de aquel hombre-niño, y puso en marcha su plan de conexión biológica cibernética. La fecha coincidía justo con las vacaciones de invierno del corriente año, lo cual era realmente oportuno porque ella no tenía computadora en su casa, pero si en el lugar donde estaba vacacionando (el mismo desde el que ahora escribía esta historia).
Ambos dos se dieron cuenta de que realmente tenían mucho en común y que se divertían "hablando". Ella nunca olvidaría ese gorrito que él llevaba puesto el día que lo vio por primera vez a través del monitor. Algunas semanas después, a mediados de Julio, ella le propuso mandarle una carta, ya que faltaba relativamente poco para su cumpleaños y este era motivo suficiente para escribirle. Él acepto, contento de que una completa extraña se interesara por su vida. Durante un año, sin haberse visto jamás, se mandaron cartas mutuamente, llenas de dibujos, regalos, música y palabras, sobre todo palabras. Hasta que en las vacaciones de invierno del año siguiente, él fue a visitarla. Luego de la visita, continuaron escribiéndose por un año y medio más, hasta el día de la fecha, con planes de seguir escribiéndose por mucho tiempo más, y con un juego del "Cadáver exquisito" en desarrollo, que sería leído cuando volvieran a encontrarse.

"Las mejores personas para conocer, son las completamente desconocidas", escribió; y cerro el sobre con una cinta de color transparente...

Mediodía

Hasta ese día habían sido siempre las mismas palabras, los mismos silencios repetidos.
Las mismas caras y los mismos ojos que simulaban mirar a otro lado, mientras el corazón latía, y la sangre se agolpaba toda junta en el centro del alma.

Mientras lavaba los platos intentaba no escuchar, intentaba no pensar y evitar las lágrimas, esas lágrimas que nunca había querido mostrar... porque esa no era su pelea, no, no lo era. Inútilmente se repetía a ella misma "silencio, no escuches, no importa"... sabiendo que por encima de esos pensamientos desbordaban las palabras, hirientes, como flechas que desgarraban los cuerpos de quienes las escucharan. Seguía lavando, rogando que no le tocara, porque nunca había una respuesta, esa no era su pelea... era de él y del mundo; no de ella ni de aquellos otros, solo de él y su mundo que siempre pendía del mismo hilo demasiado fino.

Siempre había sido así, todos habitaban ese equilibrio vertiginoso, pero nunca caían, nunca había un stop, un final. Era la eterna repetición de lo mismo, las mismas situaciones, las mismas lágrimas, los mismos gritos, los mismos silencios y el mismo miedo. Ese miedo reinante, que no dejaba pensar, que bloqueaba los sentidos; lo había odiado desde pequeña. Años y años acarreando los mismos defectos sin poder corregirlos, porque eran más fuertes que la mente, se impregnaban en las mismísimas células y no se desprendían; no importaba lo que pasara, nunca iban a desprenderse. Sólo quedaba esperar, y suponer que el tiempo curaría aquellos cuerpos desagarrados de sentir, desgarrados de oír y callar.

Terminó de lavar y se quedó parada unos segundos en silencio, escuchando, pero no escuchaba nada, solo un murmullo. Sintió una gran angustia en el alma, pensando que a veces no sabía que era peor... si escuchar las palabras, o sólo sentir ese silencio desesperante. Comenzó a secar los platos, los guardó, barrió el piso, cerró las cortinas, apagó las luces y salió, con un último pensamiento en la mente: "Esta vida va a unirnos, o nos va a separar para siempre"...

22 febrero 2008

Semicorcheas y células.

Le gustaba imaginar su primer segundo de vida…
Era algo hermoso, con millones de versiones una más magnífica que la otra. Aunque sabía, que por más que lo intentara, realmente no podría recordarlo, era dulce imaginar...
Y se conformaba con saber y sentir; que había nacido un viernes 13 de septiembre de 1991, durante una madrugada no muy fría ni muy calurosa, en el hospital Lacroce de Chacarita, provincia de Buenos Aires, Argentina. Mientras por todos los pasillos, se filtraban las semicorcheas y la voz de Rod Stewart, cantando una vez más su canción "Sailing".
¿Habría pensado en aquel entonces el señor Stewart, que mientras sonaba su voz en un hospital argentino alguna madrugada de septiembre, nacería una niña pequeña, con ojos extraños, llamada Natalia?. Quién 16 años después descubriría que era él quien le cantaba en su primer segundo de vida, aquellas palabras… “I am sailing, I am sailing, home again 'cross the sea. I am sailing, stormy waters, to be near you, to be free…”
Y que irónicamente ella hubiera estado precisamente en ese momento, nadando entre aguas tormentosas, todo para llegar a casa y ser libre, junto a todo este mundo que la había estado esperando….

21 febrero 2008

Paréntesis

ME GUSTAN LOS BEATLES

19 febrero 2008

Pensamiento: Estados.

La vida es una sucesión continua de etapas, etapas reinadas por estados. Los estados no se desarrollan en contextos estables, sino más bien mutantes. Son la fusión de pensamientos y sentimientos, de sensaciones y emociones.
Son situaciones de perfecto equilibrio entre el cuerpo y la mente, donde experimentamos cosas que no podemos describir completamente, sino más bien de una manera parcial y dificultosa. La opción más viable para intentar explicar un estado, es induciendo estados similares con ayuda de la música por ejemplo, ya que solo atravesándolos puede llegarse a comprenderlos.

18 febrero 2008

Charlas

- Hola natalia
- Hola ignacio
...

17 febrero 2008

Relatos de ferrocarril

Subió en Palermo, con cara de haber pasado todo el día en Plaza Serrano. Pasó caminando por al lado mío, pero siguió de largo, buscando donde sentarse. La vi desaparecer, mirándome con una sonrisa hermosa de mujer-niña, al cerrar la puerta del siguiente vagón. A los diez minutos volvió... caminaba riendo, con el pelo despeinado, y unos aros extraños pero hermosos. Se paro casi al lado mío y se puso a leer un libro.
Yo la miraba, ella sonreía, siempre sonreía. Cada tanto nuestras miradas se cruzaban, y volvíamos a mirar a otro lado, yo al suelo, ella al libro, o a la ventana. Después de un rato el hombre que estaba al lado mío se bajo, ella se sentó y siguió leyendo. Yo no podía dejar de mirarla, su pelo extraño, su sonrisa, su belleza poco clásica y desarticulada, sus maneras de evadir mis miradas.
Bruscamente cerró el libro, giró hacia mí, dijo "Te enamorarás en el tren, de una mujer con aros de Amadeo Modigliani".... y se bajó en Palomar.

The Blue House (1917)

Chagall pintó un hogar para mí

16 febrero 2008

Inventario de objetos preciados:

• Pilas y pilas de papeles.
• Una cantidad excesiva de libros.
• Absolutamente todas las fotografías*.
• Una cuchara con un moño violeta.
• Un par de baquetas de batería.
• Un molinito de viento color rojo.
• Varios discos de vinilo.
• Algunos collares de carnaval carioca.
• 2 muñecas hechas con cucharitas descartables.
• Un mono de peluche marrón.
• Miles de cuadernos y anotadores.
• Un diario íntimo-público.
• Un globo color verde agua desinflado.
• Una cámara de fotos Zenit de hace muchos años.
• Un caleidoscopio celeste.
• Una cuarta cuerda de guitarra criolla.
• Una caja antigua comprada en una feria americana.
• Algunos mensajes escritos en papelitos.
• Un collar de estrella plateado.
• Muchos Cds. de música.
• Algunos dibujos, afiches y carteles.
• Un collar de bolitas de colores.
• Botones.
• Cartas múltiples, y todo lo contenido dentro de ellas.
• Nuestras fotos de infancia.
• Un espejo de bolsillo roto.
• Una cartera semicircular de cuero azul.
• Lápices de colores.
• Las fotos que guardo en la billetera.
• Una bufanda de lana violeta y turquesa.
• Algunas gruyas y mariposas de papel.
• Un par de zapatillas verdes.
• Un corazón-gota de papel.
• Imaginación

14 febrero 2008

Más que un poco

Una mujer movida por la misma inconciencia,
y el vértigo, atrapado bajo este cuerpo...
Siempre bajo este cuerpo con signos de desaparición.
Simulando llenar el vacío con un poco más de nada,
alterando realidades para crear células distintas.
Aturdida de mudos silencios, asquerosa paranoia.
Y el autoestima que siempre, siempre, siempre se destroza...

Ya no puedo crear mundos...

13 febrero 2008

+

Quiero habitar en tu voz

11 febrero 2008

Ensayo I: Los pájaros.


Siempre tuve esa adicción extraña a los cables de luz contra el cielo nublado, y los pájaros... que  huían de algo, de mí. De mí y mis pensamientos vacíos. 
¿Por qué, por qué la inspiración aparecía siempre en los momentos más desafortunados?, lejos del papel, lejos de la tinta. Lejos de los verdaderos pensamientos que yo dejaba ir como los pájaros en el viento, lejos, porque eran demasiado... demasiado leves, pero pesados en la mente. 
¿Por cuántos metros más se extendería el cable?, eterno, la esquina no me dejaba calcular. Finas líneas negras, matices de grises y el humo. El cuarto cigarrillo en dos cuadras no ayuda. Si, estoy fumando mucho. Resaca de viejos vicios que vuelven, contrario a los pájaros que se van, y los pensamientos –simbióticos- van y vienen, escapan y regresan.  
El tiempo y el humo, el humo perfecto... y las sensaciones, como siempre, indescriptibles. 

10 febrero 2008

Experimental

La vida está llena de espacios vacíos.
y en remolinos de células y éter las personas se entremezclan,
Hay un punto en el que ya no quedan palabras, ni silencios, ni sonidos.

Tanta sed, y sólo hallarás sal...

Horas, y horas, y horas...

Me cuesta tanto creer en las cosas...
Voy perdiendo certezas.
Sintiéndome única habitante, hondo bajofondo.
No puedo seguir escapándole la vida,
aturdida de silencios.
Tanto tiempo y siempre es tarde, tarde para todo.


no puedo ver lo que no elijo...

09 febrero 2008

Carta pública I:

Leerte siempre me dio tantas ganas de llorar, siempre me hizo lagrimear de la misma forma estúpida. Detesto leerte, porque muero por decirte tantas cosas, que se que no te importan, que no lees, y que en fin son sólo una pérdida de tiempo, porque antes creía que al menos no contestabas pero las sentías, que estúpida. Creía que al menos te hacía entenderme, que te llegaban de alguna forma remota y semi vacía, pero te llegaban. Ahora se que no te llegan, o al menos siento que no te llegan, y por eso me duele. Y me molesta, porque me cuesta bastante confiar en la gente, aunque no lo creas, y si te hablo porque te hablo, y si me callo porque me callo, y si me abro y te digo las cosas no me crees, y si te escribo decís que es para otro, etcétera.

Cada vez que me escapaba de casa, a caminar, a fumar, porque estaba cansada de pensar, te pensaba; siempre a vos. Siempre a vos, y tu indiferencia que me duele, vos y tu asqueroso error de pensar que si fueras al menos un poquitito menos indiferente hacia mi, yo ya no te querría. Te quiero, indiferente o no. Haríamos tanto si me hablaras, tanto, tanto... de todo menos silencio, o tal vez también silencio, pero silencio sentido, no de ese que ahora tanto tenemos, o al menos de ese que ahora tanto tengo. No crearíamos ese silencio vacío asqueroso, que llena el espacio, los frascos y las mentes de tantos, sino un silencio "mejor", un silencio de otra manera, de la manera que se que te gusta.

Porque también sé que detestas que hable, y que diga lo que siento, y que te de explicaciones, y que te haga escenas, y que haga esto, pero esto es lo que me sale.



Eneeme

A la larga ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor.