Se conocieron a través del fotolog de una amiga en común, que irónicamente ninguno de los dos conocía en persona. A ella le gustaban sus chistes recurrentes sobre temas de importancia menor, él no tenía idea de su existencia hasta ese momento.
Ella decidió que quería hacerse amiga de aquel hombre-niño, y puso en marcha su plan de conexión biológica cibernética. La fecha coincidía justo con las vacaciones de invierno del corriente año, lo cual era realmente oportuno porque ella no tenía computadora en su casa, pero si en el lugar donde estaba vacacionando (el mismo desde el que ahora escribía esta historia).
Ambos dos se dieron cuenta de que realmente tenían mucho en común y que se divertían "hablando". Ella nunca olvidaría ese gorrito que él llevaba puesto el día que lo vio por primera vez a través del monitor. Algunas semanas después, a mediados de Julio, ella le propuso mandarle una carta, ya que faltaba relativamente poco para su cumpleaños y este era motivo suficiente para escribirle. Él acepto, contento de que una completa extraña se interesara por su vida. Durante un año, sin haberse visto jamás, se mandaron cartas mutuamente, llenas de dibujos, regalos, música y palabras, sobre todo palabras. Hasta que en las vacaciones de invierno del año siguiente, él fue a visitarla. Luego de la visita, continuaron escribiéndose por un año y medio más, hasta el día de la fecha, con planes de seguir escribiéndose por mucho tiempo más, y con un juego del "Cadáver exquisito" en desarrollo, que sería leído cuando volvieran a encontrarse.
"Las mejores personas para conocer, son las completamente desconocidas", escribió; y cerro el sobre con una cinta de color transparente...