16 julio 2009

Sueño - Madrugada 16/07-

Anoche soné muchas cosas y me desperté con la boca seca... seca desde el paladar hasta la laringe. Eran las cuatro de la mañana y corrí hasta la cocina, me resvalé porque el piso estaba empapado, y cuando caí me golpee el codo muy fuerte. Me levante medio llorando y abrí la canilla, pero no salía ni una sola gota... desesperada, me incliné hacia abajo y vi mi cara reflejada en el piso, traté de tomar agua de ahí, pero me patiné y me fui de boca a los cerámicos rojos oscuros. Por suerte o mala suerte, el piso estaba profundo, y aunque casi me ahogo, cuando saque la cabeza ya estaba en el living. Agarrada mas o menos de un sillón, con la mano derecha traté de agarrar un poco de agua, y cuando la quise tomar, era salada... la escupí con fuerza, y me volví a soltar.
El mar del living era mucho más profundo. En el fondo, contra la chimenea y los muebles crecían plantas asquerosas, que tenían como cuatro bocas y muchos ojos que me miraban. Yo les decía "tengo sed, necesito agua", pero siempre contestaban: - "Querida, estas nadando en toda esta agua"- o algunas palabras así de tontas. Pasaron como un millón de minutos, y yo todavía no me ahogaba, cosa rara... pero quería salirme de ahí en seguida, para poder tomar agua y sacarme ese gusto rancio del paladar, algo así como sueño medio viejo que se estanca a la altura de la campanilla, un horror. Nadando encontré una puerta, y después de forsejear un rato, logré abrirla... ¡¿Para qué?!. Toda el agua que inundaba mi casa salió por la puerta entreabierta,incluida yo, que pasé por la cerradura, arrastrada por la corriente con los ojos apretados del miedo. Cuando pude abrir los ojos, me quería morir, estaba en un desierto grande como Australia, y yo era del tamaño de un conejo bebe mas o menos. Para colmo había muchísimos vasos enormes por todos lados, todos repletos de agua, y yo, no llegaba a ninguno. Con ganas de llorar decidí escaparme de ahí cueste lo que cueste... y si, costaba. Tuve que comer arena por montones, y siendo así de chiquitita me costó ocho veces más, pero al fin estaba haciendo un agujero más y más profundo, cuando de repente el agujero se abrió y me caí de jeta en la cama. Y si, seguía teniendo sed, pero no quería volver a levantarme, volver a caerme en el agua, y nadar entre las plantas hasta salir por la cerradura directo al desierto, esta vez, no gracias.

2 comentarios:

Ana dijo...

Parece una versión de Alicia con sed :)

Anónimo dijo...

Sed de Venganza