19 junio 2012

Junio 2011


Durante un breve lapso fui esperanza, alimento del palpitar de un corazón que esperaba mis ojos... Cuando soplaba el viento arrastraba mi perfume hacia su cuerpo, lo hacía vibrar y estremecerse.
Comenzar a descender a las profundidades, un paso en falso del que no se vuelve intacto.
Hacia el interior del espiral todo se volvió sombrío y helado, semilla de destrucción y caos. Después de muchas lunas recibí tu desprecio, y me convertí en motivación para tu parte más humana. Dejé de conocerte, de encontrarte detrás de tus ojos. Me pregunté si alguna vez te conocí, pero no encontré respuestas.
Quisiera quererte un poco más ahora, alimentarme de tu recuerdo. Anclar este barco que lleva mi carne en pedazos, bajar a tierra firme y reconstruirme.
No recuerdo aquellos días en que supiste esperarme con el corazón abierto y los ojos cerrados... he navegado lejos, ya siquiera diviso tu continente en el horizonte.

1 comentario:

Ale dijo...

Aunque nos venden los ojos y nos callen y nos pongan contra un rincón del miedo por lo que alguna vez sucedió o dejó de suceder, nada va a poder arrebatarnos de adentro su recuerdo, su vívida imagen que aunque se distorsione está, porque en esa imagen también estamos nosotros. Y aferrarse a eso es en cierto modo una manera de no perder la esperanza, de saber que una parte nuestra quedó ahí, esperando ser rescatada.

Esto fue hace un año, espero a estas alturas ya sea otra la sensación :)