21 octubre 2008

Viajes

Y aunque es largo el viaje, siempre llega el final. Siempre llega la hora de volver a casa, desarmar el bolso y dejar atrás el camino.

Pero la vuelta también es linda, uno nunca deja de extrañar -aunque sea un poquito- su lugar en el mundo...
Es solo cuestión de amoldarse a los tiempos, volver a las cosas de todos los días, pero siempre sabiendo que caminamos bajo el mismo sol en todas partes.

En cualquier lado se puede ser feliz...

4 comentarios:

Dolores Eidán dijo...

pondría una foto de mis ojos,
(como decís), seguro dicen más que mis palabras.

[vos volvés de un viaje, yo necesito urgentemente uno]

un gusto, dolores.

Marie Augustine. dijo...

yo tambien te extrañe,me resulto extraño qe estuvieras ausente tantos dias.
La carta la debo hace mucho no? Veremos como se da, sino
Cuenca 3719
CP 1419.
Capital

^^

Pame... dijo...

Si... al lugar lo hace la gente... y a la gente, el corazón abierto del viajante...


Comparto mi sentimiento por tu blog Nata, verdaderamente amo pasarme por este lugar, me reconforta el espíritu!...
Gracias!

Diego Bartra Bazán dijo...

Que escrito más esperanzador, más bello, más alentador, más poético, ¿quiéres que lloré?, porque sentí la sensación... (?)

No tengo nata más que decir jejjee. (=