04 marzo 2011

Decirte

Me gustaría verte hoy, contarte que he crecido y que me siento mejor, que la mochila que llevo al hombro ya no me pesa tanto.

Se que dirías que soy una tonta, una chiquilina que se hace problema por todo, que año tras año sigo escribiendo lo mismo... pero también se que me abrazarías y me besarías la frente como en aquel sueño que te conté que tuve alguna vez.

Me aterra y me gusta que siempre hayas sido igual, que me quieras tanto como me detestás, que te mueras de ganas tanto de abrazarme como de pegarme una cachetada.

Tengo ganas de verte un rato hoy, contarte que tengo el corazón hecho pedazos pero que estoy más entera que nunca. Decirte que ya aprendí a no pedirte que me quieras.

Finales de diciembre 2010.

2 comentarios:

Luis dijo...

wau...muy bueno

Anónimo dijo...

Muy profundos tus pensamientos y a la vez muy emotivos.

Creo que siempre que tenemos problemas de caracter sentimentales, cuando buscamos simplemente ser aceptados o queridos, nuestro corazon va tejiendo una especie de caparazon que nos ayuda a mostrar indiferencia cuando eso que exigimos, no se nos ha dado