15 octubre 2014

Peripecias


Varias veces al día,
vuelvo a tener un ataque al corazón.
Duermo despierta,
sueño epifanías y tragedias...
Contemplo la inmensidad
sin dejar que me conmueva;
y dejo que la brisa me atraviese
para sentir que aún existo.
 
No quiero nada,
por favor no me pregunten
ni me traigan flores.

1 comentario:

Interrogante dijo...

Es necesario tener esos ataques, en buena hora de que ocurran. Bonito blog. Saludos!