14 abril 2015

3-5-7


Un fulgor que me vuelve,
espejismo de mi misma,
reflejo de agua turbia;

Remolino de peces espada
y medusas fosforescentes,
formando constelaciones
en el fondo del agujero negro
en el que se convierten los ojos cerrados.

Ni balsas, ni arenas,
ni la sal de los océanos...
sólo la expansión de la negrura.
La pérdida del peso,
y la distorsión de las manos arrugadas,
en el fondo, o en la superficie
de todo andar pluscuamperfecto.

1 comentario:

Federico Ruera dijo...

"formando constelaciones
en el fondo del agujero negro
en el que se convierten los ojos cerrados"

Volviste a hacerlo. Y en tan pocas palabras, que maravilla.
Siempre es un placer pasar por acá