30 marzo 2012

Alguna noche de Febrero

Soñé con Cortázar, amaba a Cortázar... estaba ahí, pegadita su foto en el librero, estática, grisácea; y yo planchaba unas camisas que un tal Lucas se había olvidado en mi casa.
Cortázar aparecía, arrancaba su fotografía, la miraba con asombro, decía que ese corte de pelo se le veía anticuado; y yo quemaba la camisa de Lucas, le hacía un agujero deforme del que brotaba un humo oscuro y asqueroso que me hacía llorar los ojos y desenfocar a Julito.
"Yo te amaba" le decía... te amaba en las mañanas cuando leía Rayuela sentada en la galería tomando café; me encontraba tan sola... y entre los yuyos del parque veía correr a la Maga, perseguida de cerca por Horacio; y yo te amaba. Amaba tu forma de disipar mi soledad sin saberlo; amaba los personajes que brotaban de tus dedos teñidos por la tinta del talento, la idea de esa dimensión en la que todo era posible, sólo hacía falta escribirlo y entonces era real... al menos de esa manera, entre hojas cocidas que encerraban historias.
Julito sonreía, sonreía y me decía que preparara una tetera, que dejara de planchar camisas y me sentara, que tenía que leerme algo; y entonces el sonido del despertador, y la cara de Cortázar disipándose en la mañana.

2 comentarios:

Julieta Abiusi dijo...

Decime que hay una próxima escena, un próximo capítulo :o)

lebebi dijo...

Un niño que conoces me dijo una vez: "Cortázar es perjudicial para la salú"
pero que forma más linda de baquetarse