12 noviembre 2010

Carta pública IV

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Siempre has sido igual, y sospecho con ligero vértigo que nunca has de cambiar.

La gente se pone grande y acumula malestares por montones, hasta que llega un punto en el que pareciera que todo lo lindo de la vida se ha hecho humo... es entonces cuando uno empieza a arruinar todo lo que ha construido, y da la sensación de que no ha valido la pena andar tanto por caminos sinuosos, superar tantos obstáculos, crear vida y aprender a estar en paz.

Llega un punto en el cual lo malo pesa y aplasta lo bueno, y ya no importa mirar a los ojos y decir que nos queremos, o que ha sido hermoso viajar juntos. Para ese entonces solo quedan los reproches y las palabras huecas, esas que me cansé de escucharte pronunciar, esas que hacen que cada día me caigas peor.

Te sigo queriendo con el alma... queriéndote desde lejos.

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