17 agosto 2010

03/08/10

¿Puedo decirte una verdad sin que me juzgues?, ¿Puedo mirarte directo a los ojos?...

No se, me tiembla la voz y me cuesta expresarme. De repente tengo mil silencios y ni una sola palabra, ni una cortita, ni una sola vocal, nada.
Tengo una necesidad inmensa de decirte tantas cosas, pero por querer decirlas todas juntas se me amontonan en la punta de la lengua, en las pupilas, en la piel.


¿Y de qué me ha servido aprender tantas cosas en la vida, si no he aprendido a decirte que te quiero?

2 comentarios:

bche dijo...

supongo que eso le pasa a mucha gente (me incluyo) xDD
supongo k con la práctica todo sale :)

un beso!! ^^

Ale dijo...

A mi me parece que cuando sobran los motivos y no hay palabras que los enumeren (aunque las haya) es tiempo de dejar que los sentidos actúen y que una mirada sea el mejor interlocutor que pueda existir.

La verdad es injuzgable Natalí (no sé si existe esa palabra tampoco, como tantas), uno como persona puede caer en la trampa de querer juzgar pero lo cierto es que los ojos no mienten y uno ni puede cuestionarlos.

Y no te preocupes por las cosas que aprendiste, te sorprenderías de las veces que en la vida te vas a encontrar indefensa y sintiendo que es la primera vez que algo así te pasa. Como escuché alguna vez, "cada amor tiene su aire, y en el amor como en la vida, el aire es lo que importa (...) por eso siempre parece nuevo".

Que te mejores Natita, cuidate (dormí!)