16 agosto 2010

Mensonges

Y entonces te acercas y me decís esa conocida frase edulcorada -que si sos mujer te ruborizas un poco y mirás para abajo, y si sos hombre lo decís con arrebato de novela, así seguro te creen- y yo me quedo mirándote directamente a los ojos, casi cruel, aletargando una sonrisa adormecida.

Y de repente me nace esa necesidad desmedida de decirte que no me conocés, que no tenes nada que amar en este cuerpo, que si cerrara los ojos no recordarías de que color son. El amor express no me gusta un carajo, es faltarle el respeto a los sentidos.

2 comentarios:

jiim dijo...

wow...
me encantó!



saludosss!

Anónimo dijo...

El amor express ni sé si se podría definir como amor, porque suele pasar desapercibido para los sentidos. Casi como algo que aparece y deja de tener sentido al instante.

Igualmente yo creo que uno se puede enamorar de una sonrisa, de una mirada o de la forma de decir las cosas. Y quién puede definir en lo que siente uno qué es posible amar y qué no, ni nosotros tenemos control sobre lo que nos desvela un lunes cualquiera.

Pareciera que estamos tan acostumbrados a encontramos con situaciones que desvirtúan al amor, que entonces necesitamos razones para justificarlo.

Mentiras que no somos capaces de sostener en nuestro interior.



Un beso "Natalí" :P