19 agosto 2010

Para vos

Por un segundo quise ser la solución a tus problemas... desee tanto poder serlo, poder hacerte feliz como ninguna, poder hacer que tus días fueran un poquito menos tristes, un poquito menos largos.

Y aparecí ahí, con el corazón en las manos... y las estiré con una gran sonrisa hacia vos.

Se que no soy perfecta, se que somos diferentes, se que seguramente no podamos tener algo 'en serio'... pero para mí es suficiente con eso, con poder hacerte bien, con ser alguien con quien puedas contar, con conocerte y saber más de vos, con tratar de hacerte un poquito más feliz... y que te descubras en el colectivo mandándome un mensaje, o en tu casa pensando en mi. Para mí es suficiente con sacarte una sonrisa cada día.

¿Nunca te pasó eso de querer a alguien y no saber por qué?...
¿Nunca sentiste que no necesitabas nada más que hacer feliz al otro?.

En estos momentos me alegro de ser tu amiga, de haberte conocido, de poder llegar a vos. Y me importa muy poco si esto lo entendés o no, si me vas a malinterpretar... porque creo que vos y yo sabemos que hay cosas que son perfectas como son, y que no hay que entenderlas, ni cambiarlas, ni ponerles nombre.

Te quiere, Natalia.

2 comentarios:

Ignacio dijo...

a bientot
Natalie

Ale dijo...

Las cajas de sorpresas contienen eso, sorpresas. Y admito que siempre me das alguna. Cosa que me encanta, porque se vuelve amarga la existencia si podemos preveer todo. Se pierde el detalle de lo imprevisto, de la magia propia.

Por eso mismo es que esta carta me saca diez sonrisas y me deja un gusto extraño en la boca, porque entre líneas leo un final anunciado de algo que ni siquiera es un comienzo. Y esta sensación no me es ajena, sino al contrario, la siento muy de cerca porque siempre fui de mirar las cosas de esa manera. Antes de siquiera poder disfrutar enteramente de algo me ponía a pensar en las cosas que podían salir mal. Y no me daba cuenta que esas cosas iban a pasar las pensara o no, las pudiera preveer o anticipar. Y me iba a sentir igual de triste si pasara en su momento o después.

Yo tampoco soy perfecto, nadie lo es, pero creo que hay ocasiones en que alguien nos da motivos suficientes para querer ser mejores. Para convertirnos en mejores personas. Y esos motivos a veces no son claros, definidos, simplemente suceden. Y sale de nosotros algo que no vemos por lo general, pero que alguien logra sacar del fondo del arcón y hacernos ver que siempre estuvo ahí.

¿Pero de qué sirve tener algo si no podemos mostrarselo a quien nos lo hizo ver a nosotros? De nada, y por eso uno se muestra como es. Porque aún con imperfecciones, aún con diferencias, aún sin saber lo que pueda pasar... uno se siente en sintonía con el presente, y no hay otro momento en el que focalizarse. Ahora, toda la vida es ahora.

Entiendo toda esta carta desde el principio al fin, y puede que una parte de mi le cambie el orden a las letras y le de otros significados, puede que bieninterprete tus palabras, puede que borre alguna definición y la deje en puntos suspensivos... pero sé que del otro lado hay alguien importante que de alguna manera me quiere cuidar. Y hace tanto que no me cuidan. Pero no te preocupes, no anticipes movimientos para advertirme o enseñarme o guiarme. No quiero volver al que pensaba en los pros y los contras. Tan solo quiero disfrutar de esta sintonía que le da color a mis días y dejarme colorear.

Como decís, no hay que explicar ni justificar ni nombrar nada. Me quedo con ese segundo en que quisiste ser todo lo que decís y lo estiro en el tiempo. Y me guardo para mí tus palabras, tus silencios y tus buenos días.

Ojalá el cielo se abra y te de todo lo que te merecés. Mientras tanto, te acompaño en esa espera y me siento a tu lado quedándome callado, o haciendo alguna broma para que te rías de mí. Porque te quiero, y nada más.