24 septiembre 2010

Historia

Hace meses vengo pensando en lo mismo...

En febrero de este año abrí una revista vieja por curiosear y vi una nota sobre Ingrid Betancourt que me llamó la atención. No pienso tanto en ella, sino más bien en Juan Carlos Lecompte, su esposo.
En la nota decía que Juan Carlos había lanzado 25 mil fotografías de sus hijos en la selva colombiana, como regalo de navidad y cumpleaños para Ingrid, quien permanecía secuestrada por las FARC hacía ya 5 años para esa fecha. Para hacerlo había estado 11 horas en una avioneta, sobrevolando las selvas colombianas y las fronteras de Colombia con Venezuela, Brasil y Ecuador, con la esperanza de que la guerrilla pudiera hacerle llegar las fotos.


Recuerdo que al leerlo se me revolvió el estómago, y casi como un reflejo acurruqué los dedos en el fondo del zapato y cerré los ojos. Aún hoy al pensarlo siento muchísimas cosas.
Hay días que se lo cuento a todo el mundo, como si no fuera noticia vieja, como si nadie lo supiera, como si fuera un secreto... ese acto de amor inmenso.

2 comentarios:

.Guada. dijo...

son esas cosas que vale la pena recordar siempre...
el poder del amor es increíble.

te quiero natt! :D

marie augustine. dijo...

coincido con guada, son esa clase de cosas.