14 septiembre 2010

Supongamos que un día abro los ojos y estás ahí parado en frente mío. Supongamos que te sonrío sin vergüenza y vos te acercás despacio. En eso me mirás fijamente y ves todo eso que yo no se ver en mí, toda esa femineidad que creo no me ha tocado en gracia, todo ese no se qué que me hace ser una mujer completa.

Supongamos que te miro como nadie te sabe mirar, que camino unos pasos y ya estoy junto a tu boca. En eso, vos, tranquilo, me decís susurrando ese secreto que yo quiero oír. Y entonces, eso, nada más que eso, y nada menos. Y entonces eso, eso que se llama atracción, magnetismo.

1 comentario:

elpoetamaldito dijo...

La atracción es eso que nos dice tanto en nuestro interior pero que no podemos explicarlo para afuera.