13 agosto 2008

El Río -Fragmento-

Y sí, parece que es así, que te has ido diciendo no sé qué cosa, que te ibas a tirar al Sena, algo por el estilo, una de esas frases de plena noche, mezcladas de sábana y boca pastosa, casi siempre en la oscuridad o con algo de mano o de pie rozando el cuerpo del que apenas escucha, porque hace tanto que apenas te escucho cuando dices cosas así, eso viene del otro lado de mis ojos cerrados, del sueño que otra vez me tira hacia abajo. Entonces está bien, qué me importa si te has ido, si te has ahogado o todavía andas por los muelles mirando el agua, y además no es cierto porque estás aquí dormida y respirando entrecortadamente, pero entonces no te has ido cuando te fuiste en algún momento de la noche antes de que yo me perdiera en el sueño, porque te habías ido diciendo alguna cosa, que te ibas a ahogar en el Sena, o sea que has tenido miedo, has renunciado y de golpe estás ahí casi tocándome, y te mueves ondulando como si algo trabajara suavemente en tu sueño, como si de verdad soñaras que has salido y que después de todo llegaste a los muelles y te tiraste al agua. Así una vez más, para dormir después con la cara empapada de un llanto estúpido, hasta las once de la mañana, la hora en que traen el diario con las noticias de los que se han ahogado de veras.
Por Julio Cortázar, de Final del Juego

3 comentarios:

Ignacio dijo...

Y ahi donde los que mueren de veras tienen nombre, tienen una cara que siempre es desconocida y mejor que siga siendo asi. Porque el dia en que cualquiera pueda verle la cara a la muerte con su sonrisa de araña y sus dedos chopinianos (la muerte tiene dedos en la cara, asi te agarra con todo su ser) sera el mismo dia que nos daremos cuenta lo misterioso que puede ser un bidon de lavandina debajo del lavamanos o unas medias que aparecen arriba de la mesa del comedor. Entonces los escritores nos quedaremos sin trabajo, obtusos frente a las multiples y variadas miradas que, de repente, empiezen a surgir a nuestro alrededor...


Acabo de llegar a casa y todavia me pregunto como llegaron las medias a la mesa del comedor.Por suerte parecen limpias. Por las dudas no me acerco.

María Soledad dijo...

Uff...
Ese cuento de Julio me encanta.
Comparto lo que dice Ignacio... y ahora que dijo lo de la muerte con su sonrisa de araña... veo lo terrible que será la muerte de una aracnofóbica como yo.

Y sí, parece que es así, que te has ido diciendo no sé qué cosa, que te ibas a tirar al Sena, algo por el estilo...

G. dijo...

Buen cuento... Gran Cuento.
Gran Cortazar.


Saludos